El segundo amistoso de la selección argentina quedó en el aire a un día de disputarse. Burkina Faso, rival programado para este sábado a las 21 en el Monumental, todavía no viajó al país y permanece en Marruecos, lo que pone en riesgo la realización del encuentro. Aunque el cronograma inicial preveía el arribo del plantel a Buenos Aires el martes por la noche, el avión ni siquiera despegó y los plazos operativos quedaron al límite.

La demora responde a una mezcla de desmanejos logísticos y reclamos internos. Trascendió que los futbolistas frenaron la salida por disconformidad con pautas de traslado y hospedaje acordadas con la organización. En paralelo, la Federación Burkinesa de Fútbol (FBF) emitió un comunicado donde atribuyó el conflicto a la cancelación imprevista del chárter contratado para el 30 de septiembre. Como las conexiones comerciales implicaban demasiadas escalas y un desgaste físico excesivo para el plantel, intervinieron la ministra de Deportes, Annick Pikbougoum Zingué Ouattara, el presidente de la federación y el embajador en Rabat para coordinar un vuelo de urgencia.

El contratiempo altera los planes del equipo de Lionel Scaloni, que venía del triunfo 4-0 ante Bolivia en Córdoba. El choque frente al seleccionado africano (62° del ranking FIFA) ya estaba condicionado por la sanción que redujo la capacidad del Monumental al 50%. Mientras se define si el partido se juega, se reprograma o se cancela, el cuerpo técnico también sigue atento a Lionel Messi, quien ya descansa en Rosario a la espera de sumarse para el encuentro del martes ante Benín.